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martes, 11 de octubre de 2016

Cien sonetos de amor de Pablo Neruda

Reseña del libro

"Cien sonetos de amor" de Pablo Neruda


Datos


Editorial Planeta
Tapa blanda
125 págs

Contraportada


En Cien sonetos de amor, Neruda le canta a Matilde Urrutia, y sus versos, que nacen en la faz tangible del cuerpo mas amado, se extienden para rendir homenaje al sentimiento vital, a la experiencia única: el amor. "Con mucha humildad hice estos sonetos de madera, les di esta opaca y pura sustancia", escribió Pablo Neruda. 

El libro se divide en cuatro secciones: Mañana, Mediodía, Tarde y Noche, y cada una transporta al lector a una forma de amor y de pasión distinta. El gran escritor chileno elude aquí las pautas del soneto clásico, y la excelencia del encuentro amoroso cobra nueva intensidad, porque gracias a este despojamiento voluntario la palabra palpita, se libera la imagen y los amantes se reconocen en la emoción poética. 

Mi opinión

Este es el primer libro de poemas que logre terminar de leer por lo que me cuesta un poco reseñar a este autor, ya que, no tengo la suficiente competencia poética, por decirlo de alguna manera, creo que tengo que un largo camino que recorre en este territorio llamado poesía.

En fin, los versos de Neruda son muy hermosos, la forma en que alabo a su amada desde la cabeza a los pies es una maravilla, y mas aun cuando la compara con actividades, lugares, flora y fauna del lugar donde proviene para que uno se sumerja de lleno a esa naturaleza un poco exótica y salvaje. Difícilmente te resistas a suspirar cada vez que leas un verso y ver que desprende un amor incondicional, muy pocas veces visto en nuestra sociedad de hoy en día.

Es una muy buena recomendación para aquellas personas especiales que aun creen en el amor verdadero, y por supuesto, que son sumamente románticos.

4/5 me gusto bastante

Realmente es difícil elegir un solo poema, pero les dejo este que es uno de muchos, en mi opinión, de mis favoritos:

Tengo hambre de tu boca, de tu voz, de tu pelo,
y por las calles voy sin nutrirme, callado,
no me sostiene el pan, el alba me desquicia,
busco el sonido liquido de tus pies en el dia.

Estoy hambriento de tu risa resbalada,
de tus manos color de furioso granero,
tengo hambre de la pálida piedra de tus uñas,
quiero comer tu piel como una intacta almendra.

Quiero comer el rayo quemado en tu hermosura,
la nariz soberana del arrogante rostro,
quiero comer la sombra fugaz de tus pestañas

y hambriento vengo y voy olfateando el crepúsculo
buscándote, buscando tu corazón caliente
como un puma en la soledad de Quitratúe.








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